Leído en El País de hoy: un artículo muy acertado, del que me gustaría señalar estos párrafos:
"La causa mayor de este gran retraso social es la falta de voluntad política de los sucesivos gobiernos españoles de aumentar los ingresos al Estado e incrementar sustancialmente el gasto público social a fin de converger socialmente con los países de la UE-15. Las fuerzas conservadoras y liberales tienen una excesiva influencia en las instituciones políticas de España. El argumento que tales fuerzas utilizan, indicando que es el sector privado el que debiera realizar las labores del estado del bienestar, ignora la enormidad del problema social de España. El sector privado puede complementar, pero no sustituir la función pública del Estado del bienestar. Cáritas no puede hacer la función que debe hacer el sector público. Su queja está totalmente justificada. No puede ser que constantemente se estén encontrando fondos especiales para ayudar a la banca, por ejemplo, mientras que las autoridades públicas continúan olvidando las enormes necesidades sociales de las clases populares", afirma el profesor Navarro. En 2006 publicó el libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, denunciando que el Estado del bienestar español era uno de los más retrasados de la Unión Europea...
...Con la crisis han aumentado las donaciones y crece el número de socios colaboradores. La respuesta está siendo muy generosa. La gente quiere arrimar el hombro", sostiene María Ángeles Martín Piñals, secretaria general de Caritas Valencia... "Este es un observatorio impresionante para ver las consecuencias de la crisis. Muchas veces veo cosas y nos llegan casos que me dejan sin respirar. Así que cuando se oye eso de que han pagado 94 millones por un futbolista, imagine cómo nos sentimos", lamenta quien este año necesitará un 71% más de dinero, sin saber todavía de dónde va a salir."
(la cursiva es mía)
-Apostilla mía propia sobre: "Las fuerzas conservadoras y liberales tienen una excesiva influencia en las instituciones políticas de España. El argumento que tales fuerzas utilizan, indicando que es el sector privado el que debiera realizar las labores del estado del bienestar, ignora la enormidad del problema social de España". Esta afirmación es inexacta: no es que ignoren la magnitud del problema, sino que les importa una mierda y lo consideran algo ajeno. En este país, quizá debido a sus avatares históricos, todavía hay una casta de gente que se permite esas ignorancias. Están íntima y profundamente convencidos de que eso de la miseria no les puede pasar a ellos porque, de una forma o de otra, son mejores que los demás. Hasta que les pasa, claro.
Y ese tipo de gente, bien situada en los centros de decisión económica por obra y gracia de clientelismos, nepotismos y amiguismos diversos, es la que sigue cortando el bacalao, haya el gobierno que haya.
En este país no hubo, en su momento, una buena limpieza social como en otros de nuestro entorno. Y se nota. Por eso nuestros cambios de gobierno suponen cambios efectivos sólo hasta donde la élite ecónomica lo permite, y ni un palmo más.
El votante de a pie, que tal vez intuye lo que pasa entre bastidores, en cada proceso electoral se abstiene más. La buena noticia es el segundo párrafo que he copypasteado del artículo: mucha gente, cuando de ayudar se trata, quiere arrimar el hombro.
domingo, julio 05, 2009
martes, junio 30, 2009
miércoles, junio 24, 2009
Las oímos llegar

Hoy me han dicho que se me nota el cansancio, y también las ojeras y el bajón de energía.
Y todavía, antes de las vacaciones y del cierre de nómina, me queda por rematar una pila de asuntos-putos expedientes. Y después dejarlo todo organizado, atado y bien atado, para así alimentar una de mis fantasías favoritas: la que presagia el hundimiento de la oficina en el mismo momento en que yo (Ah...¡yo!) deje de hallarme de cuerpo presente dentro de ella.
Tengo, desde hace unos días, a un enanito maléfico aposentado en mi hombro igual que un loro. Se parece a mí, pero en horroroso. Y gasta muy, pero que muy mala leche. En plan Gollum. Juro que le oigo hablar y que, cuando alguna de las sufridas criaturas que comparten mi espacio vital comenta, por ejemplo, "qué dolor de cabeza tengo hoy", el jodío enano me susurra en el oído cosas como: "pues dile que se la corte para que no le duela, mi tesoro. Total, para lo que la usa..." Y lo dice así: mi tesssoro. Quizá porque el sábado pasado me aislé del mundo, harta de la especie humana, y me dediqué durante ocho horas seguidas a ver versiones extendidas de El Señor de los Anillos.
Afirmar que estoy hasta los cojones es afirmar poco (y quizá inadecuado), pero lo afirmo: estoy hasta los cojones de gritones, gritonas, narcisistas, narcisistos, adolescentes, vejestorios, vejestorias, maduritos, maduritas, grasas insaturadas, medios de comunicación, presentaciones power point y rayaduras propias y ajenas.
Estoy hasta los cojones de mí misma y de mis delirios de corrección política.
Estoy hasta los cojones de ser pobre y de tener el pelo lacio y cinco dioptrías en cada ojo.
Estoy hasta los súper-cojones de trabajar bajo una permanente presión que nadie entiende cuando digo que soy funcionaria. Peor: que a nadie le importa desde el preciso momento en que digo que soy funcionaria.
Esta noche el calor está dando una tregua por aquí. Entra un poco de aire por la ventana de mi habitación y Jodíoenano se columpia en la lámpara cantando canciones de misa. Qué alegría cuando me dijeroooon vamos a la casa del señoooor...¿De qué señor hablas?, le pregunto. De Sauron, obviamente. Ése es el rollo que a él le mola.
No se puede hacer nada. Otro día vendrá un elfo y aprenderemos a disparar con arco. Y otro día vendrán los hobbits y saltaremos encima de la cama, borrachos como cubas.
Y otro día, a ver si viene Aragorn... Que venga, que venga, que le voy a poner mirando a Isengard.
Paciencia, mi tesoro, no te vuelvas tarumba. Ya se acercan las vacaciones, las oímos llegar, oh, sí...
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